Coherencia: lógica, práctica o forma de vida
Hoy quiero tomar un respiro y
empezar este segundo día de nuestro blog citando un principio que es fundamental
en el accionar de la vida y en la epidemiología. Seamos pensadores de
epidemiología clásica o crítica, médicos o sujetos del mundo, nuestras
prácticas deben reinar desde la COHERENCIA
o también descrita por Enrique Dussel como exigencia entre lógica y práctica.
La coherencia es el acto de
actuar y pensar bajo la misma dirección. Es por ello, que debemos promover lo
que pensamos y hacer valer ante nosotros mismos y en los demás lo que realmente
defendemos. ¿Si actuamos diferente a lo que decimos?, ¿somos coherentes?, ¿tenemos
compromiso o consistencia en nuestro discurso?, ¿haremos que nuestros herederos
en este mundo accionen según lo que creemos correcto y escribimos?, ¿algo
cambiará?, ¿seguiremos reproduciendo patrones?
Los autores refieren que para
actuar coherentemente debemos hacer reinar tres aristas o vertientes en nuestra
praxis: 1. Desde nuestra personalidad, 2. Desde nuestra imagen y 3. Desde nuestro
comportamiento. ¿Nada fácil verdad?
Cito algunas reflexiones para que
podamos ver hacia donde dirijo mi nota de hoy:
- Si decimos que debemos de dejar de ver las enfermedades ¿Estamos promoviendo formaciones distintas en nuestros espacios formativos en ciencias de la salud?, ¿nuestros docentes están siendo coherentes con ese cambio que queremos promover y que tanto anhelamos?, ¿nuestros programas de promoción de salud y fomento de vida, van dirigidos a qué personas, con qué objetivos?
- Las estadísticas que promovemos en las profesiones de salud ¿son cuantitativas?, ¿se promueven métodos distintos de estudios epidemiológicos?, ¿cuáles son los indicadores que se ansia mirar en los medios de difusión?
- Y lo que es aún peor, una persona que mueve masas, dirigentes de países ¿muestran imágenes diferentes a lo que plantean en su mensaje hablado? Muchos refieren que en muchos líderes hay una doble moral ¿Será cierto?, ¿es lo correcto?
Hoy más que nunca llamo a
tomarnos unos minutos, pensemos lo que pasa en el mundo, en nuestro mundo ¿somos
coherentes?, ¿somos responsables de lo que hoy pasa? Hay
oportunidades de cambiar ante este peligro que hoy nos arropa. Nuevamente la
vida nos da un nuevo momento de salir adelante o quedarnos estancados.
Finalmente y enfocando a este fin que perseguimos que es una construcción teórico política distinta, Breilh (2015) refiere
en una de sus entrevistas sobre la formación en salud: “No se puede hacer una ciencia crítica con una herramienta tradicional.
Es decir, no porque tenga buenas intenciones y claridad política, voy a usar la
vieja epidemiología porque la puedo domesticar desde mis ideas. Porque no hay coherencia entre el modelo
teórico epidemiológico y una visión crítica de la realidad. Porque
muchas personas pensaban que bastaba con tener buenas ideas, ¿para qué cambiar
la epidemiología si con la epidemiología tradicional se podía trabajar? ¿Comenzamos a ver las distinciones?
Hasta una próxima nota,
Ana María Rodrigues

Interesante, corpato su idea, debe haber coherencia entre lo que sentimos, hacemos y pensamos "El camino de la salud es llegar hasta esas emociones disfrazadas, quitarles la careta y resolverlas".
ResponderEliminarNo sólo de salud. De nosotros como seres del mundo. Un abrazo
EliminarLa coherencia es lo que nos debe acompañar en nuestro pensamiento cotidiano, tradicional; en este caso en epidemiologia tenemos que comprender el estudio clásico para llevarnos a la comprensión de nuevas aristas que promuevan a la nueva praxis, la evolución de la medicina nos arropa, comprobada hoy día con una pandemia que azota nuevamente el mundo, con la Indefensión de la medicalización. La coherencia es la que nos va permitir un pensamiento crítico, lógico para lograr un efecto positivo.
ResponderEliminarUn efecto otro. Gracias!!!
EliminarLa coherencia debe formar parte de nuestra cotidianidad, sin embargo es muy facil dejarse llevar por lo establecido y después justificarse. En el caso de los procesos formativos tratamos de introducir pensamientos contrahegemónicos utilizando espacios, métodos y actitudes propios del pensamiento médico hegemónico por lo que el resultado de la formación se desvirtúa y al final se piensa que esa formación fué solo un requisito para obtener un título. Cuando hablamos de los dirigentes la situación es a veces peor, muchas veces por desinformación, mala asesoría o por ser lo que se denomina ahora "políticamente correcto" o por no tocar intereses concretos; se utiliza un discurso pero en la praxis se permite la pervivencia de un modelo concreto.
ResponderEliminarPor ello la coherencia debe promvoverse en todos los aspectos de la vida y exigirla a quienes tienen en sus manos la formación y dirección de nuestras políticas tanto en salud como en las demás áreas de interés comun.
Gracias por compartir estos temas de tanto interés, un abrazo.